A propósito de los movimientos oculares durante el uso de lentes progresivos.
De la mirada natural a la mirada guiada.
Dr. Marco Aurelio Torres Segura
3/3/20266 min leer
La mirada cotidiana no es fija ni uniforme. El sistema visual alterna funciones como la exploración, la estabilidad, el seguimiento y la anticipación. Esto ocurre de forma automática según la tarea, la distancia, la luz, el interés y el estado cognitivo.
La mayor parte del día la mirada está dirigida a distancias cortas, esto implica predominio del sistema sacádico fino, alta demanda de vergencias, acomodación y micro fluctuaciones constantes , la mirada obedece a un algoritmo de importancia
Ya que se mueve hacia lo que genera interés, movimientos, potencial de amenaza y fuentes de luz.
Normalmente, podemos clasificar los movimientos oculares en 5 grandes grupos y su uso aproximado en la vida cotidiana.
Sacadas que corresponden al 60 o 70 % del total de movimientos oculares. Se usan para leer (ocurren 3-5 por segundo), ejemplo el manejo del celular y cambios de fijación.
Movimientos de fijación (10 a 15 %) que incluyen micro sacadas (pequeños saltos involuntarios), temblores oculares y movimientos lentos. Movimientos esenciales cuya función es evitar el desvanecimiento de la imagen, mantener la fóvea sobre el objeto y corregir errores de fijación.
Movimientos de seguimiento suave – Pursuit (10 a 15%) para seguir objetos en movimiento lento y continuo. Por ejemplo observar un balón, ver pasar un auto o seguir el cursor del computador.
Vergencias (5-10 %). Son movimientos que ajustan los ojos hacia adentro o hacia afuera, son movimientos invisibles que interactúan con la acomodación y son críticos en lecturas prolongadas.
Movimientos vestíbulo –oculares. Compensan el movimiento de la cabeza para mantener la imagen estable, funcionan todo el día y son cruciales para la estabilidad de la visión.
El cerebro tiene la capacidad de combinar todos los movimientos para evitar confusión visual, visión borrosa, diplopía o mareos.
El uso de lentes progresivos cambia el patrón natural de los movimientos oculares descritos anteriormente y modifica la estrategia motor ocular debido a la distribución variable de potencia, al astigmatismo periférico y por qué el campo óptico ya no es uniforme. Esto modifica cómo el paciente dirige la mirada y cómo combina movimientos oculares, cefálicos y posturales para encontrar la zona correcta, la mejor zona óptica para lejos, intermedia y cerca, y evitar aberraciones laterales.
Movimientos oculares en la zona de visión lejana (superior)
El paciente mantiene movimientos sacádicos horizontales amplios y naturales (los movimientos sacádicos son movimientos oculares rápidos, bruscos y de muy corta duración que el sistema utiliza para cambiar rápidamente el punto de fijación y llevar la imagen a la fóvea).
El campo útil es relativamente ancho por lo que hay poca visualización de las aberraciones periféricas. El sistema tiende a forzar una mirada más lineal.
Los movimientos de seguimiento suave (pursuits) se comportan igual que con un lente mono focal. (Los movimientos de seguimiento suave; son movimientos lentos, continuos y precisos cuya función es mantener un objeto en movimiento estable dentro de la fóvea, para poder verlo con claridad mientras se desplaza, son movimientos fluidos y sostenidos).
El paciente mantiene la posición primaria de mirada para tareas distantes, evitando bajar demasiado la mirada o levantar la cabeza; si lo hace, cae en la zona intermedia y percibe distorsión.
Movimientos oculares en la zona de visión intermedia (corredor)
Los movimientos oculares se vuelven más restringidos y más verticales. Aquí ocurre la mayor adaptación motora, los movimientos horizontales amplios producen contacto más fácilmente con las zonas de aberración lateral, por lo que el paciente tiende a acompañar su mirada con movimientos de cabeza para mantener la visión clara a través del corredor.
El Comportamiento típico es utilizar más los movimientos micro-sacádicos verticales para modular la potencia reduciendo voluntariamente las fusiones horizontales amplias; y de esta manera centrar mejor la mirada por el corredor. Las rotaciones de cabeza desplazan todo el campo útil hacia donde se necesita.
En pacientes con insuficiencia de convergencia, forias descompensadas o disfunciones sacádicas, al utilizar esta zona se incrementan los síntomas (fatiga, sensación de salto, mareo, etc.)
Movimientos oculares en la zona de visión cercana (inferior)
La mirada se dirige claramente hacia abajo con un movimiento ocular inclinación leve de cabeza. Los movimientos horizontales se ven más limitados por el ancho reducido del área cercana por lo que el paciente aprende a mover la cabeza para explorar horizontalmente en los procesos de lectura. “Los ojos miran hacia abajo para caer en la adición y los movimientos de la cabeza para recorrer el texto.”
Cambios en los movimientos oculares durante la adaptación
Durante la adaptación, se observa un aumento de movimientos de cabeza compensatorios para evitar zonas de aberración lateral, el paciente gira la cabeza en vez de mover los ojos y aprende a restringir los movimientos oculares laterales especialmente en la parte inferior reconfigurando de esta manera el campo visual. Los movimientos sacádicos laterales en visión próxima se vuelven más cortos y más frecuentes y el paciente adopta una postura más erguida para lograr una transición fluida entre las zonas.
Durante la adaptación, El cerebro desarrolla un mapa del lente progresivo. El sistema visual explora zonas con sacadas rápidas, registra que áreas son estables, memoriza el patrón útil y automatiza los movimientos de cabeza y de ojos.
Dentro de los Factores que modifican los movimientos oculares durante el uso de lentes progresivos encontramos:
Diseño del lente progresivo. Un diseño suave estimula movimientos sacádicos más naturales, produciendo menos saltos perceptuales; mientras que un diseño duro produce campos más amplios, pero es más perceptible la distorsión, o sea, se aumentan los movimientos cefálicos.
Altura de montaje. Las alturas incorrectas obligan al paciente a forzar movimientos oculares no naturales y a adoptar posiciones compensatorias de cabeza para utilizar las zonas de visión nítida.
Los cambios en los ángulos pantoscópico y panorámico. Modifican la relación mirada-corredor
En presencia de Forias, prismas y binocularidad alterada se aumentan los movimientos y las posiciones compensatorias de cabeza.
Errores comunes en usuarios no adaptados
Explorar con movimientos oculares laterales amplios que producen visualización de la distorsión.
Bajar suficientemente la mirada para lectura.
Mantener la Cabeza demasiado inclinada hace que la mirada esté por fuera del corredor.
Forzar la convergencia en el corredor, porque se produce aumento en la fatiga binocular.
Hacer movimientos sacádicos amplios en visión próxima, pues produce saltos de imagen.
CONCLUSIONES.
Debido a la variación de potencia y distorsiones laterales, el paciente realiza movimientos sacádicos más cortos y más frecuentes.
Una sacada muy amplia deja el ojo directamente dentro de la zona del campo periférico aberrado, por lo que el paciente tiende a recentrar la mirada y a mover más la cabeza.
El cerebro aprende a limitar la amplitud para evitar entrar en áreas de aberración.
Al seguir un objeto en movimiento, el ojo atraviesa zonas con distinta potencia lo que causa fluctuación en el enfoque y pequeños ajustes de alineación, describiendo el fenómeno como “la imagen se ondea”
Se presenta un incremento compensatorio del movimiento de la cabeza, ya que el sistema visual busca mantener la fijación en el corredor o en la zona óptima del progresivo y para lograrlo se reduce el movimiento ocular y aumenta el movimiento de cabeza.
El lente progresivo impone un rango funcional más estrecho para converger.
El movimiento ocular vertical se vuelve más cuidadoso, pues en los progresivos, cada zona vertical tiene un propósito.
En diseños digitales optimizados los efectos anteriores son menores, pero existen, pues el sistema vestíbulo ocular trabaja menos para estabilizar la imagen que en diseños estándar.
Los lentes progresivos modifican profundamente el patrón natural de los movimientos oculares. El paciente tiende a mover menos los ojos y más la cabeza, porque el campo útil está concentrado en un corredor estrecho. Las sacadas amplias y los seguimientos horizontales se vuelven ineficientes debido a distorsiones laterales existentes en los diseños de lentes progresivos. El sistema visual ajusta progresivamente sacadas, pursuits y vergencias para mantener la fijación en las zonas ópticas adecuadas. Esto explica la mayoría de las sensaciones de adaptación y justifica la importancia del entrenamiento postural y visual al estrenar un lente progresivo.




Marco Aurelio Torres Segura, OD.
Coordinador Académico CAMPLUS
Director científico Laboratorio Óptico Visualizamos



A PROPÓSITO DE LOS MOVIMIENTOS OCULARES DURANTE EL USO DE LENTES PROGRESIVOS
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